“Kenneth W. Regan, científico y maestro internacional, ha investigado cientos de miles de partidas”.
En lo que a trampas se refiere, el ajedrez puede parecer prácticamente invulnerable, ya que el tablero y sus piezas están a la vista de todos. Pero los últimos escándalos han dejado claro que las trampas (fomentadas por potentes programas informáticos que juegan mejor que los humanos, así como por tecnologías de comunicación complejas) empiezan a ser un problema en los campeonatos mundiales de ajedrez.
El año pasado, la Federación de Ajedrez Francesa acusó a tres jugadores de confabularse entre ellos durante la “Olimpiada de Ajedrez” realizada en Rusia en 2010, utilizando mensajes de texto codificados y un sistema de señales. La federación les ha prohibido jugar durante cinco años, aunque ellos han apelado la decisión.